Digan lo que digan los más agoreros, la escena rock nacional goza de un excelente estado de salud y tiene aún mucho margen para sorprendernos. El último que ha llamado a la puerta, con serio riesgo de echarla abajo, es Hanz Ruiz, que lleva desde 2023 cogiendo carrerilla para el lanzamiento del que será su álbum de debut este mismo año. El nuevo proyecto personal del músico catalán, que durante algunos años militó en la banda de música mestiza Segonamà, se presenta como un power trío completado por Ignasi Mir (guitarra) y Joel Llauradó (batería, además de productor del álbum). Una propuesta independiente y sólida que se proyecta como uno de los nombres a los que habrá que seguir de cerca este año.
Tras adelantar en mayo de 2025 ‘Frío’, Hanz Ruiz acelera ahora el ritmo hacia su álbum debut publicando ‘Cosquilleo’, un nuevo single que funciona como un salto al vacío sin red. Recuperando esa vocación que le hizo sentarse a la batería a los 12 años para tocar a Green Day, pero filtrándolo por un diseño sonoro que respira actualidad, el artista tarragonés consolida su nueva etapa entregando un cañonazo de indie-rock que funde las guitarras al estilo Green Day o Bloc Party, con mucho nervio, en el diseño sonoro actual que tanto caracteriza a La Paloma, a trashi, a shego o a Barry B. El resultado es un sonido sucio pero de factura impecable que mantiene el equilibrio entre el ruido y la melodía mientras retrata el vértigo de los nuevos comienzos.
Sin rodeos, y materializando la urgencia de una invitación explícita al riesgo emocional, Hanz Ruiz lanza su órdago en el estribillo: “Si me disparas en el corazón / apunta bien, APUNTA BIEN / Si pruebas y fallas, por favor / inténtalo de nuevo”, dejándonos una composición directa y cargada de verdad que, partiendo del sentimiento de incertidumbre, sirve a su autor para explicar una vulnerabilidad que ya siente inevitable. Además, la narrativa visual del proyecto también refuerza su retorno a la esencia. En el vídeo, el protagonismo recae en el power trío, destacando detalles cargados de simbolismo como la correa roja de Hanz. Más que un accesorio, es un tributo explícito a la estética de Billie Joe Armstrong y a esa cultura que definió a una generación, conectando el pasado del artista con su presente más ambicioso.







