STVW en Madrid: dos horas de PUNK RAVE que demuestran que el rock y la electrónica pueden entenderse a la perfección

por | Oct 19, 2026

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El fin de semana del 16 y 17 de octubre nos trajo a España, bajo el sello de Route Resurrection, la visita de una propuesta muy diferente, fresca y con muchas ganas de hacer ruido dentro del panorama musical actual. Para mí, Álvaro Carlier, si los trae Route Resurrection es por algo, así que las expectativas estaban servidas. El DJ y productor alemán STVW vino a nuestro país para ofrecer dos conciertos bastante especiales que tenían a mucha gente con ganas de ver qué pasaba. La primera cita tuvo lugar el 16 de octubre en Barcelona, en la conocida sala Razzmatazz 3. La segunda fecha se celebró al día siguiente, el 17 de octubre, en Madrid, en la sala Revi Live. En mi caso, me acerqué hasta la sala madrileña para vivir la experiencia de primera mano y ver desde dentro todo lo que rodeaba a esta gira.

STVW, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

Para ponernos un poco en situación y entender bien de qué va todo esto, hay que explicar quién está detrás del proyecto. Bajo el nombre artístico de STVW encontramos a Steve Witzlsperger, un creador alemán que ha tenido la idea de juntar dos mundos que a primera vista parecen muy lejanos: la música electrónica de baile y toda la fuerza, el pulso y la actitud del punk-rock y el metal con los que muchos crecimos. Con esta idea en la cabeza ha creado su propio concepto, al que llama PUNK RAVE, mezclando la cultura de fiesta y club con el espíritu gamberro del rock de garaje.

Su trabajo ha llamado la atención de sellos de música electrónica muy grandes y conocidos a nivel mundial, como son Spinnin’ Records y Rave Culture, donde ha sacado varios temas. Pero sin duda, lo más interesante y lo que hace que su propuesta sea distinta a la de un DJ normal es lo que prepara para los conciertos en directo. En sus shows no se limita a poner música desde un ordenador; sobre el escenario combina el uso de la mesa de mezclas con el toque real y en directo de la guitarra eléctrica y la compañía de una batería tocando a pleno rendimiento.

Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

Tengo que reconocer con total sinceridad que fui a la sala Revi Live sin ningún tipo de expectativa en la cabeza. No iba como un fan que se sabe todas las canciones de memoria, sino simplemente con el pretexto de conocer un proyecto nuevo, fresco y diferente a lo que estoy acostumbrado a ver fin de semana tras fin de semana. Siempre he sido una persona que escucha metal de una manera tradicional, por así decirlo. Mis gustos de toda la vida van más por el lado de las guitarras de siempre, las bandas con la formación clásica y los conciertos de rock de toda la vida.

Por todo esto, reconozco que este tipo de inventos que mezclan la electrónica con el rock son algo completamente nuevo para mí y quedan bastante lejos de mi zona de confort. Además, no es ningún secreto que dentro de las personas más tradicionales y puristas del mundillo del metal, este tipo de mezclas se ven bastante mal. Hay mucha gente a la que no le gusta nada que se metan ritmos electrónicos en la música metal. Pero precisamente por esa razón, porque quería romper un poco con esos prejuicios y ver las cosas por mí mismo, quise darle una oportunidad real a STVW y ver qué tal defendían esta propuesta encima del escenario.

STVW, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

Nada más empezar el concierto, mis dudas empezaron a quedarse a un lado porque empezaron a sonar un montón de canciones que forman parte directa de nuestra adolescencia. Fue un repaso buenísimo y cargado de nostalgia a toda esa música alternativa y al nu metal con el que crecimos en los años dos mil. Durante la noche fuimos escuchando versiones de bandas míticas que todos conocemos de sobra, como pueden ser Evanescence, Avril Lavigne, Slipknot, System Of A Down o Korn, además de un montón de temas más del estilo. Lo mejor de todo es que no sonaban como simples canciones puestas de fondo, sino que tenían una fuerza increíble y mantenían toda la caña de los temas originales pero con un ritmo que no te dejaba quedarte quieto.

STVW, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

En cuanto al papel de STVW sobre las tablas, hay que decir que estuvo entregado al máximo durante las dos horas que duró el show. No se quedó parado detrás de los platos ni un solo momento. Estuvo todo el tiempo combinando entre la mesa de mezclas como DJ y colgarse la guitarra eléctrica para tocar los riffs más potentes cara a cara con la gente. Además, estuvo interactuando con el público sin parar, hablando con las primeras filas, pidiendo a la gente que saltara y animando el ambiente en todo momento. Se notaba mucho que él se lo estaba pasando en grande, y esa energía se contagió muy rápido por toda la sala.

STVW, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

El mensaje principal que quiero transmitir en esta crónica es que, a pesar de todo lo que he contado sobre mis gustos tradicionales y mis dudas iniciales, el concierto me llegó a sorprender para bastante bien. El show duró dos horas completas y estuvo increíble de principio a fin. En ningún momento perdió fuerza, no hubo bajones raros ni momentos de aburrimiento o pesadez que te hicieran mirar el reloj. Todo el concierto fue bastante fluido y se pasó volando. Además, hay que destacar la actitud de la gente: la gran parte del público estuvo totalmente entregada desde la primera canción hasta la última, saltando y cantándolo todo, algo que da mucho gusto ver cuando vas a un concierto.

Para terminar, solo puedo decir que la experiencia me encantó y la disfruté muchísimo, mucho más de lo que esperaba antes de entrar por la puerta. El mensaje que quiero dejar para todas esas personas del mundo del rock y del metal que miran con malos ojos este tipo de proyectos es que se olviden de los prejuicios y le den una oportunidad si tienen la ocasión. Al final, es un momento fascinante y muy divertido para disfrutar de una forma distinta de la música con la que crecimos.

STVW, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

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