La voz de Valeria Castro resonó con fuerza este 22 de marzo en el Pabellón Santiago Martín, donde la artista firmó uno de los hitos más importantes de su trayectoria: su primer concierto en formato arena en Canarias. Más de 3.000 personas se dieron cita en un recinto que, desde el primer acorde, se transformó en un espacio de emoción compartida y arraigo colectivo.
El concierto, previsto inicialmente para el día anterior, tuvo que ser aplazado por la alerta naranja provocada por la borrasca Therese. A pesar de este contratiempo —que incluso impidió la asistencia de los padres de la artista—, la cita se celebró finalmente con total normalidad y sin perder ni un ápice de la expectación generada.

Desde los primeros compases, el repertorio fue desplegando una narrativa íntima y emocional, con temas como “La soledad”, “Tiene que ser más fácil” o “Parecido a quererte”, que marcaron el tono confesional de la velada. Canciones como “El cuerpo después de todo”, “Culpa” o “Cuidate” reforzaron esa atmósfera de cercanía, en la que el público acompañó cada palabra como propia.
Uno de los momentos más significativos llegó con la aparición de Los Sabandeños, pilares del folclore isleño, con quienes interpretó “Debe ser” y más adelante “La raíz”. La unión sobre el escenario no solo aportó profundidad sonora, sino que evocó una conexión directa con la identidad cultural del archipiélago.

El pulso cambió con la irrupción de Las K-Narias, referentes de la música urbana en Canarias, que elevaron la energía del recinto con “No te vistas que no vas”. En ese instante, el público se puso en pie para revivir uno de esos himnos de los años dos mil que marcaron toda una época y que tantas veces hizo bailar a varias generaciones.
A lo largo del concierto, temas como “Poquito”, “Devota”, “Guerrera”, “Hoxe”, “La corriente” o “Abril y mayo” fueron tejiendo un recorrido emocional que osciló entre la fragilidad y la fuerza, siempre sostenido por la sensibilidad interpretativa de Valeria. No fueron pocos los momentos en los que el público, visiblemente entregado, interrumpió con largas ovaciones, levantándose para reconocer la intensidad y honestidad de Valeria Castro sobre el escenario.

El cierre fue, sin duda, uno de los instantes más memorables del concierto. Sobre el escenario coincidieron Los Sabandeños, Las K-Narias y Valeria Castro para interpretar juntos “Sentimentalmente”, en una imagen que simbolizó la unión de generaciones, estilos y formas de entender la música canaria.
Más allá de lo musical, el concierto se vivió como un acto de gratitud hacia su tierra. Una celebración de la identidad canaria que logró reunir pasado, presente y futuro en un mismo espacio.

Desde una perspectiva personal, esta cita tuvo además un significado aún más especial: la oportunidad de ejercer como fotógrafo oficial del concierto. Poder capturar con la cámara cada instante de una noche así, retratando a una paisana de La Palma —tierra de la que procede buena parte de mi familia materna—, añadió una capa emocional única a la experiencia. Realizar este reportaje fotográfico, rodeado de ese folclore canario tan vivo y sentido, convirtió la jornada en algo profundamente íntimo y memorable. Sin duda, una experiencia inolvidable.
Y, así, el cuerpo ha podido llegar al final… después de todo.





















