Álex Conde indulta al Blue Monday en Villanos

por | Ene 22, 2026

La presencia del valenciano Álex Conde (y sus Indultados) sobre el escenario de la Sala Villanos el “lunes más triste del año” se reveló como una de las más deliciosas y poéticas jugadas que le he visto realizar al destino. Subieron a las tablas directamente a ridiculizar el concepto de “blue monday”, a pisotear la etiqueta a ritmo de pasodobles con guitarrazos, risas y complicidad; y a dejar claro un mensaje: nunca, mientras exista la música, existirán los días insoportablemente tristes.

Porque de romper etiquetas va esto. De liberarse de prejuicios, indultando en el camino unas cuantas canciones defenestradas en nombre de la alta cultura y el buen gusto que se precie de serlo. Y sobre todo, de disfrutar. De divertirse con la música, y con los compañeros, con mucho humor y toda la libertad que alcance la imaginación.

Fotografía: Alejandro Sanz

Da la sensación de que Álex aborda este proyecto con la seguridad y la actitud del que ya se ha pasado el juego. Del que lleva años demostrando con trabajo y esfuerzo su capacidad y talento; midiéndose día a día con la más alta exigencia, con la disciplina, con la competitividad de la élite (en el Berklee de Boston, en Nueva York, en San Francisco, en Madrid…). Y al que ahora, sin más, le apetece divertirse, y de lo lindo.

Y si a esa actitud tan sana, le sumamos el enorme talento que atesora como músico (tanto como compositor en los arreglos y temas originales como intérprete al piano y teclados); el claro acierto conceptual de la propuesta; y el extraordinario nivel de los músicos que componen esta mini big band (Gon Navarro, Adrián Bartol, Roberto Pacheco, Julio Marín, Javier Arévalo, Andrés Alonso,… entre otros), pues el éxito, amigos, está más que asegurado.

Coplas, saetas, pasodobles (“Paquito el Chocolatero” incluido, sí), flamenco, funk, rock progresivo, hip hop, Bach… Todo cabe en ese infinito espectro entre la canción popular, lo clásico, y el jazz contemporáneo. Y todos cabemos, sí. No imagino una persona, sea cuales fueren sus gustos musicales, que no disfrutara de esta propuesta. La fiesta, en el sentido más amplio (y también tradicional y castizo del término), está garantizada.

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