El concierto de Caramelo de Cuba en la Sala Villanos, el pasado viernes 26 de diciembre, fue prácticamente nuestra despedida musical de 2025. El último concierto de un año plagado de ellos, al menos para el que escribe estas líneas. ¡Y qué mejor forma de hacerlo que con semejante fiestón y carta de amor a la música y a la alegría!
El gran pianista cubano (afincado en nuestro país desde hace tres décadas), desplegó toda su paleta de colores y sonidos que le hace tan especial, en la que dos mundos, dos tradiciones, se abrazan y difuminan sus límites: el jazz flamenco y el latin jazz. Dos géneros muy comunes, pero de los que pocas veces disfrutamos así mezclados, juntos, y revueltos.

Y para que la fiesta fuera total, se rodeó con un plantel de lujo, con varios de los mejores músicos de nuestra escena: Perico Sambeat al saxo y flauta, Miron Rafajlovic a la trompeta, Reinier Elizalde “El Negrón” al bajo, Benjo Habichuela a la percusión, Jay Kalo a la batería, y las voces y palmas de Noemí Humanes, Kiki Cortiñas y Amanda Gaviria. ¡Casi nada!
Y que con esa alegría, moviendo las caderas y una sonrisa de oreja acabábamos el año. Que el 2026 empiece como lo acabamos. Con mucha música, baile, alegría y una gran sonrisa que nos dure a todos el año entero.


















