Electric Callboy convierte el Movistar Arena en una fiesta metal sin frenos en Madrid

por | Ene 24, 2026

El 23 de enero de 2026, Madrid vivió una de esas noches que reafirman el excelente estado de salud del metal contemporáneo en grandes recintos. El Movistar Arena —todavía llamado Wizink Center por muchos— presentó un aspecto imponente para recibir a Electric Callboy como cabeza de cartel, en una cita organizada por Route Resurrection, marca ya inseparable del público que sigue la estela del Resurrection Fest durante todo el año. Con Bury Tomorrow y Wasgarm como teloneros, el evento se planteaba como una celebración del metal moderno en todas sus vertientes: metalcore, electrónica, actitud festiva y contundencia sin concesiones.

Electric Callboy, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

La velada arrancó puntualmente con Wasgarm, encargados de abrir fuego ante un recinto que todavía se encontraba en proceso de llenado, pero que respondió con creciente entusiasmo. El dúo —provocador, directo y sin complejos— desplegó un set breve pero eficaz, apoyado en bases electrónicas agresivas, riffs industriales y una puesta en escena descarada. Temas como “Bad Seed” y “Vigilantes” sirvieron para marcar territorio desde el primer minuto, mientras “Pyro Pyro” y “Small World Syndrome” reforzaban esa mezcla de caos controlado y energía punk que caracteriza su propuesta. La recta final, con “D.R.I.L.D.O”, “Spit.” y “Do It So Good”, terminó de calentar a un público que ya mostraba claras señales de lo que estaba por venir.

Wasgarm, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

El relevo lo tomó Bury Tomorrow, que desde el primer acorde dejó claro que jugaban en otra liga en términos de solidez y experiencia. La banda británica se adueñó del escenario con una ejecución impecable y un sonido contundente, muy bien equilibrado para un recinto de estas dimensiones. “Choke” y “DEATH (Ever Colder)” marcaron un inicio demoledor, seguido por “Cannibal” y “Boltcutter”, auténticos puñetazos de metalcore moderno. La conexión con el público fue inmediata, con un Movistar Arena ya claramente más lleno respondiendo a cada breakdown y cada estribillo coreable. “Black Flame” y “Abandon Us” cerraron un set serio, intenso y sin fisuras, confirmando por qué Bury Tomorrow es uno de los nombres más respetados del género en la actualidad.

Bury Tomorrow, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

Con el terreno perfectamente preparado, el telón cayó y la expectación se disparó. La entrada de Electric Callboy fue, como cabía esperar, un espectáculo en sí mismo. Desde los primeros compases de “TANZNEID”, quedó claro que lo suyo no es solo un concierto, sino una experiencia total. El público madrileño respondió de forma inmediata, convirtiendo la pista en una fiesta multitudinaria donde el pogo y el baile convivieron sin fricciones.

El arranque con “Still Waiting”, versión del clásico de Sum 41, fue una declaración de intenciones: nostalgia, humor y energía desbordante. A partir de ahí, el setlist avanzó como una montaña rusa perfectamente diseñada. “Tekkno Train”, “Hypa Hypa” y “MC Thunder” desataron la euforia colectiva, mientras “Neon” y “Pump It” fueron los temas que más desataron a los asistentes.

Electric Callboy, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

Uno de los momentos más celebrados llegó con “Hurrikan” y el medley de “All the Small Things / Bodies”, firmado por su alter ego Electric Bassboy, un guiño constante al humor absurdo que forma parte esencial de su identidad. El concierto no perdió intensidad con “Revery”, “Hate/Love” y “Mindreader”, antes de sumergirse en uno de los tramos más caóticos y divertidos de la noche con el mashup “Monsieur Moustache vs. Clitcat / Muffin Purper-Gurk / We Are the Mess / Crystals”, seguido de un solo de batería que sirvió como breve respiro técnico.

La parte acústica, con “Fuckboi” y “Everytime We Touch” —versión del clásico de Maggie Reilly, adaptado al universo TEKKNO—, ofreció un contraste efectivo antes del último asalto. “MC Thunder II (Dancing Like a Ninja)” y “Elevator Operator” devolvieron el frenesí absoluto, preparando el terreno para un ‘bis’ que fue recibido como una auténtica celebración.

Electric Callboy, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

El ‘bis’ arrancó con “RATATATA”, canción que fue grabada en colaboración con Babymetal (pero no estuvieron en el concierto), uno de los momentos más coreados de la noche, seguido por “Spaceman” y el cierre definitivo con “We Got the Moves”, convertido ya en un himno generacional. Con el público completamente entregado y la sensación de haber asistido a algo más que un simple concierto, Electric Callboy se despidió de Madrid dejando claro que su propuesta, tan extravagante como eficaz, está hecha para escenarios de este calibre.

Una noche redonda, perfectamente ejecutada, que confirma a Route Resurrection como garantía de calidad y al Movistar Arena como escenario ideal para este tipo de eventos. Madrid, una vez más, respondió. Electric Callboy, también.

Electric Callboy, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier
Electric Callboy, Alvaro Carlier
Fotografía: Álvaro Carlier

Electric Callboy se despidió de Madrid con la sensación de haber firmado uno de esos conciertos que se recuerdan más por la experiencia compartida que por la suma de canciones. Un espectáculo tan desmedido como preciso, donde la producción, la actitud y la conexión con el público caminaron en perfecta sintonía. Route Resurrection volvió a acertar en la apuesta y el Movistar Arena respondió con una entrega total, confirmando que noches como esta no solo consolidan a las bandas en lo más alto, sino que refuerzan el vínculo entre la escena y un público que sigue pidiendo más.

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