El Palmetum fue testigo del punto final del Don Kbrn Tour de Eladio Carrión en Tenerife, y por supuesto no fue una despedida cualquiera: fue una celebración a lo grande, un cierre con sabor a victoria compartida. Eladio salió al escenario con la energía de quien sabe que está cerrando un ciclo importante.
Invencible abrió la noche como símbolo de un camino construido a base de trabajo y perseverancia. A partir de ahí, el ritmo no dio tregua. Temas como Ohtani, Vestements y H.I.M encendieron al Palmetum, que respondió con saltos, brazos en alto y un ambiente de euforia colectiva. La intensidad se mantuvo con Thunder y Lightning y Kemba Walker, acompañadas de una puesta en escena contundente, con visuales envolventes estilo japonés, fuego y humo que reforzaron cada golpe de sonido. No había distancia entre artista y público: cada gesto, cada palabra y cada verso parecían diseñados para reforzar esa conexión que se fue haciendo más intensa con el paso de los temas.

Eladio se movía cómodo, seguro, consciente de que estaba ante un público entregado. Y Tenerife no falló: cantó, bailó y sostuvo el pulso del show de principio a fin.
Pero no todo fue euforia, también hubo espacio para bajar revoluciones y dejar que las emociones tomaran el protagonismo. Las canciones más íntimas encontraron un eco especial entre los asistentes, que cantaron a pleno pulmón, muchas veces sin necesidad de base musical. El amor —y su ausencia— tuvo un papel esencial con Todo o nada, que fue coreada de principio a fin. Momentos de piel de gallina, miradas cómplices y silencios cargados de significado demostraron que el concierto no solo se vivía desde la fiesta, sino también desde lo emocional. De ese ambiente íntimo se pasó a la nostalgia de Flores en Anónimo, con versos que muchos sintieron como propios.

Entre tema y tema, Eladio se permitió compartir reflexiones, bromas y agradecimientos. La sensación era clara: no se trataba solo de cerrar una gira, sino de reconocer todo lo construido hasta ahora. Hubo guiños al futuro, promesas de nueva música y esa complicidad constante con los fans que refuerza su imagen de artista cercano y humilde.
La conexión con los asistentes volvió a quedar patente en Hola cómo vas, donde las palmas y las voces del público marcaron el ritmo hasta fundirse con la interpretación de Eladio. Más tarde, TQMQA regaló uno de los pasajes más emotivos de la noche, con parejas compartiendo miradas y gestos de cariño que llenaron el Palmetum de una atmósfera cargada de sentimiento.

El cierre estuvo reservado para dos imprescindibles. Su sesión con Bizarrap y Mbappé pusieron el broche final a una noche absolutamente perfecta. Como gesto final de cercanía, el artista invitó a un fan a sentarse en el pit mientras le firmaba una camiseta, reafirmando la humildad que lo caracteriza.
Así, Eladio Carrión se despidió de Tenerife por todo lo alto. El Palmetum fue el escenario de un cierre de gira intenso, emotivo y lleno de complicidad, dejando la sensación de haber sido parte de una noche irrepetible.




















