Josemi Carmona y el arte de hacerlo cercano

por | Abr 26, 2026

Hay artistas y formatos que parecen hechos el uno para el otro. Pasa pocas veces, pero cuando ocurre, se nota desde el primer momento. Es el caso del proyecto personal de Josemi Carmona, Mi Vida, mi Música, dentro de ese formato Íntimos del Berlín que tanto nos gusta, con los músicos en el centro de la sala y el público rodeándolo todo. Sin artificios, sin distancia, solo música.

En un espacio como el Café Berlín, este tipo de propuestas cobran todavía más sentido. No hay escapatoria posible. Ves cada gesto, cada mirada, cada decisión. Y ahí es donde realmente se entiende cómo respira un proyecto así. No es solo lo que suena, es cómo se construye delante de ti.

Fotografías: Kenyi Yoshino

Tenemos además la suerte de vivir este momento desde dentro. De haber estado presentes en el proceso de grabación de su próximo disco, que llegará muy pronto, y de tener una relación con Josemi que va más allá de lo estrictamente musical. Y eso cambia la perspectiva. Te permite entender mejor desde dónde hace las cosas.

Porque lo suyo no va de demostrar quién es el más virtuoso. Nunca ha ido de eso. Va de transmitir. De emocionar. De moverse entre estilos con total libertad sin necesidad de justificarse. Flamenco, jazz, música latina… todo convive de forma natural porque la base es la misma. La sensibilidad puesta al servicio de la música.

Y en ese terreno hay pocos referentes como él en nuestra escena. Josemi tiene una forma muy particular de tocar y de entender el arte, donde cada nota parece tener un porqué. No hay exceso, no hay ego. Hay intención.

Rodeado, como siempre, de músicos que elevan todavía más la propuesta. Bandolero, Rafita de Madrid, Enriquito y Joni Losada forman un equipo que no solo acompaña, sino que construye. Entre todos generan una atmósfera que, aunque suene a tópico, es lo más parecido a la magia.

Todo fluye con una naturalidad que desarma. Hay momentos de conversación musical, otros de pura emoción contenida y otros en los que simplemente te dejas llevar sin pensar demasiado. Ese equilibrio es muy difícil de conseguir, y aquí parece salir solo.

Al final, conciertos así te recuerdan por qué haces esto. Por qué sigues apostando por contar la música en directo. Porque cuando artista y sala te lo ponen tan fácil, lo único que puedes hacer es disfrutarlo y contarlo.

Fotografías: Kenyi Yoshino

Contenido relacionado

Tal vez te gustaría leer esto