Dani Fernández: 13.000 almas, una caída y un concierto que no se rinde en el Roig Arena

por | Abr 27, 2026

La segunda fecha de Dani Fernández en el Roig Arena logró conseguir de nuevo aforo completo, unas 13.000 personas congregadas para volver a disfrutar de la energía y talento de Dani y su banda. Dentro de la gira “La Insurrección Tour” que repasa los grandes hitos de su carrera y algunos temas de su último trabajo “La jauría”.  

Debo confesar que vi a antes a Dani Fernández fuera del escenario, en su paso por Los 40 Music Awards tuve la oportunidad de fotografiarle en la alfombra roja, dónde ya atisbé su sencillez y cercanía. Por lo que asistí el otro día sin saber con qué me iba a encontrar, sin haber antes escuchado sus canciones ni ver cómo las defendía en directo.   

Dentro de la corriente pop rock mainstream, la tendencia es realizar súper producciones, y Dani y su equipo, no se quedan atrás. Un escenario de dos alturas, pantallas, una realización en pantallas con efectos hipnóticos como enfrentar dos imágenes del artista hasta acabar fundiéndose en el grito final, una iluminación esplendorosa, el ya clásico Co2, y un montón de detalles más, que acompaña y engrandece el espectáculo. Pero aparte de toda la recreación, lo que me llamó la atención, es la esencia de lo que es su directo, una súper banda de rock dando su máxima entrega en todo momento, disfrutando entre sus miembros, con la suerte y relevancia, de una mujer en los teclados y guitarra, que ensalza la fuerza de unas canciones pegadizas y emotivas. 

La emoción de la noche para la que escribe fue cuándo sonó en la tercera canción, si no me equivoco, “Supersubmarina”, pillándome en el foso y desgarrándome una vez más como tantas otras lo hizo hace más de una década cuándo yo vivía en Almería, y me enganché a Electroviral cada mañana cuándo me iba al trabajo. Dani soltó toda esa rabia, cariño y conmoción que llevamos todos dentro con el grupo de Baeza, golpeando fuerte uno de los monitores.  

Entre las canciones tuvo momentos para recordar sus comienzos, y que tocó en El Volander, ante 60 personas. Espacio musical en València que ha servido de lanzadera a muchos artistas grandes hoy en día. Nunca nos cansaremos de reivindicar la cultura de base, los locales que se dejan la vida por resistir, y que sirven para los músicos que comienzan. Largada vida a El Volander y a Julia y Antonio. También se sinceró de la mala semana que había pasado porque su hija estaba con fiebre, y se acordó de todos aquellos trabajadores que como su crew dejan a familia y amigos para ganarse el pan. Qué sencillez y humildad la suya, espero que siempre le acompañe.  

Un momento mágico fue cuándo se sentó a cantar, dando la espalda al público y mirando fijamente a una cámara, que hacía mostrar a los asistentes por detrás. Visualmente fue impresionante todo el concierto, la verdad, muchos detalles, mucho mimo por la imagen. No sé cuánta gente podrá haber detras de un concierto así,y  a veces nos preguntamos si tanta inversión es necesaria, sobre todo, porque casi siempre encarece el precio de las entradas. Pero al mismo tiempo, creemos que es una oportunidad de trabajo para la gente de la industria (backliners, realizadores, cámaras, técnicos de sonido y luces, road manager…), y una manera de formar una gran familia musical.  

Fue mala suerte que, a la hora y pico, Dani sufriera una caída, que aún no saben muy bien como sucedió. Una muy mala caída que le hizo daño en el brazo e hizo parar el concierto unos 25 minutos, pero el empeño y dedicación del artista le hizo volver a acabar el concierto, aunque fuera con cabestrillo incorporado y con bajada al público incluida. Lo que más me impresionó de esa noche fue su entrega al público y su brillo en los ojos. 

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