Silvio Rodríguez llena el Roig Arena de canciones, recuerdos y emoción

por | Sep 22, 2026

Confesamos que el del otro día, fue nuestro primer encuentro con Silvio Rodríguez, y que, la aproximación a su trabajo no pasa de haber escuchado esos temas más clásicos y reconocidos, pero el poder estar presente en su primera visita al Roig Arena  

 (su primera visita y soñamos que no sea la última) a su concierto fue todo un privilegio. La disposición en esta ocasión era todo el público sentado, pista incluida, y entrar en espacio con la gente atenta y emocionada ante lo que allí iba a acontecer, nos dio un respeto absoluto en los tres primeros temas, tratando de no tapar a la gente, poniéndonos en laterales, y evitar el más mínimo ruido posible. Es lo mínimo que podíamos hacer, incluso cuando cogimos asiento para disfrutar del resto de actuación.  

Con una carrera tan extensa como la de Silvio, cinco décadas haciendo canciones y con más de una veintena de discos a sus espaldas, el recorrido lógico del concierto fue un repaso a todos esos años de pico y pala escribiendo, componiendo y orquestando unos temas que son arqueología de la canción de autor. Por lo que sonaron los clásicos “Sueño con serpientes” o “Pequeña serenata diurna”, canciones más actuales y otras que consagraron su popularidad como “Escaramujo” y “Ala de colibrí”, todo ellos durante dos horas intensas y emotivas. 

Es asombroso como ciertas personas se conservan de tal manera que nunca aparentan su edad. En el caso de Silvio, que casi roza ya los ochenta años, es algo envidiable y glorioso, porque no merma su capacidad de ejecutar su cancionero, y conserva esa capacidad de seguir emocionando y llegando dentro de nuestro interior, ya sea a través de la palabra, un silencio, una mirada, una sonrisa o un guiño a sus oyentes. Estos que al principio guardaban silencio, pero a medida que pasaba el tiempo, iban tomando confianza para empezar a alabarle e interactuar con el artista, ya sea con gritos reivindicativos, con palabras bonitas o pidiendo esos temas para algunos más que imprescindibles de escuchar.  

Cuando las canciones encuentran a la formación perfecta para hacerlas sonar, hace que la grandeza se convierta en un gigante sonoro, algo que puede darse de forma muy sutil y discreta, pero que torna todo el envoltorio en esas capas sonoras que hacen mecer las canciones y conducirlas por una riqueza instrumental que aporta ese culmen perfecto. La banda de Silvio cumple todas las expectativas, y eleva todo a la máxima potencia, músicos de altura con pasión y maestría; Malva Rodríguez (piano y coros), Jorge Aragón (piano), Rachid López (guitarra), Maykel Elizarde (tres cubano), Jorge reyes (Contrabajo), y Oliver Valdés (Batería y percusión). Lo más llamativo y hermoso es que entre estos nombres se encuentra, su esposa Niurka y su hija Malva, que sobresalen en cualquiera de sus facetas (instrumental y vocal), y que lo bordaron junto a Silvio, en la canción “La Belleza” de su gran amigo Luis Eduardo Aute, en su recuerdo, un momento muy sentido, sobre todo para los que tanto le echamos de menos. Niurka a la flauta y Malva al piano de cola y Silvio en primera línea, formando un trío magnífico que llenó todo el Roig Arena. El aura de lo sencillo haciendo magia.  

Tras la música de Silvio siempre hay mensaje. También hay recuerdo y honor, como el momento en que lo hizo con su amigo Pepe Mujica con “Más porvenir”, o cuando recitó hacia el final el poema “Halt!” de Luis Rogelio Nogueras, en la que se habla del impacto de visitar Auschwitz, y el reproche al pueblo judío del olvido, comparándolo con la situación actual en Gaza. Tras esto el público sacó sus banderas palestinas, gritaron “Free Palestine” y Malva colocó un Kufiya sobre la espalda de Silvio.  

Fue difícil darle fin a la velada por las ovaciones abrumadoras y los gritos de esas canciones que a cada uno le faltaban. Y en el intento, sonaron “Ojalá”, “Unicornio” en la que se quedó solo con su guitarra ante toda la audiencia, volviendo al origen. El cierre vino con “Por quien merece amor”, para dar concluida una noche perfecta, a pesar de esa alerta meteorológica que de nuevo nos sonó en el Roig Arena.

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