La noche de ayer, 26 de septiembre, la sala Cats de Madrid se convirtió en el escenario perfecto para recibir a Kamijo. El artista japonés llegó a la capital de la mano de Route Resurrection para ofrecer un concierto marcado por la elegancia, la teatralidad y una cuidada combinación de rock, metal y elementos propios del universo visual kei.
Desde los primeros minutos quedó claro que no iba a ser una noche cualquiera. Kamijo ha construido a lo largo de su trayectoria una identidad artística muy reconocible, tanto musical como visualmente, y su paso por Madrid permitió al público sumergirse de lleno en ese universo.
La expectación fue creciendo en la sala a medida que se acercaba el comienzo del concierto. Finalmente, las luces se apagaron y el escenario quedó preparado para recibir al protagonista de la noche.
El inicio llegó con “Louis ~Enketsu no La Vie en Rose~”, una canción que sirvió para introducir inmediatamente al público en la atmósfera que marcaría buena parte del concierto. La elegancia y el dramatismo fueron protagonistas desde el primer momento, mientras Kamijo aparecía sobre el escenario con una presencia que hacía imposible apartar la atención.
A continuación llegó “Sonata”, manteniendo esa combinación entre intensidad y sofisticación que caracteriza buena parte de su repertorio.

Un recorrido por diferentes etapas
Uno de los elementos más interesantes del repertorio fue la presencia de canciones relacionadas con distintas etapas de la trayectoria de Kamijo. Entre ellas destacó “Bara wa Utsukushiku Chiru”, tema originalmente interpretado por LAREINE, formación de la que Kamijo fue miembro y que representa una parte fundamental de su historia musical.
La canción supuso uno de los primeros grandes momentos de conexión con el público, especialmente para quienes han seguido su carrera desde sus primeras etapas.
El concierto continuó con “INTENSE CARESS”, “HEEL” y “Romantique”, manteniendo un equilibrio constante entre las partes más melódicas y aquellas en las que la intensidad musical aumentaba considerablemente.
Kamijo demostró durante todo el concierto una gran capacidad para mantener la atención del público. Su propuesta no depende únicamente de las canciones, sino también de una interpretación profundamente escénica. Cada movimiento, cada gesto y cada cambio de actitud forman parte de un espectáculo en el que la música y la representación están estrechamente ligadas.
Con “mademoiselle” llegó otro de los momentos destacados de la noche, seguido de “Shadow of Oscar”, que mantuvo esa atmósfera oscura y elegante que había acompañado al concierto desde su comienzo.
Intensidad y dramatismo sobre el escenario
A medida que avanzaba la noche, el repertorio fue adquiriendo una mayor intensidad. “Odyssey” y “Yamiyo no Lion” continuaron ampliando las diferentes caras de la propuesta de Kamijo, combinando momentos de mayor contención con otros mucho más contundentes.
El público permaneció entregado a la actuación, acompañando cada uno de los cambios de ritmo y respondiendo especialmente en aquellos temas más reconocibles dentro de su trayectoria.
Uno de los momentos que elevó definitivamente la energía llegó con “Vampire Rock Star”. La canción aportó una dosis adicional de fuerza a la parte final del concierto y preparó el terreno para el tramo definitivo.
Después llegó “The Anthem”, que cerró el repertorio principal.
Tras el último tema, la sensación era la de haber asistido a un concierto construido con una idea muy clara: ofrecer mucho más que una sucesión de canciones. Kamijo había planteado la actuación como un espectáculo completo, en el que la música, la estética y la interpretación formaban un único conjunto.
Pero todavía quedaba una última parte de la noche.

Un bis con sabor a historia
El regreso al escenario comenzó con “Dakishimerarenagara”, dando paso a un bis que todavía tenía varios momentos importantes por delante.
Uno de ellos fue “Fuyu Tokyo”, otra canción vinculada a LAREINE. Su inclusión permitió volver a conectar el concierto actual con una etapa anterior de la carrera de Kamijo y reforzó una de las características más interesantes de la noche: la capacidad de recorrer diferentes momentos de su historia musical sin perder coherencia.
Después llegaron “Behind the Mask” y “Konoyo de Ichiban Utsukushii Barayo”, manteniendo la intensidad hasta los últimos compases.
El cierre definitivo correspondió a “Royal Blood”, que puso el punto final a una noche en la que Kamijo volvió a demostrar la personalidad que ha desarrollado a lo largo de su carrera.

Kamijo, entre el rock y la teatralidad
El concierto de Kamijo en Madrid destacó especialmente por su capacidad para combinar diferentes elementos dentro de una misma propuesta. El rock y el metal conviven con melodías más elaboradas, mientras que la estética y la puesta en escena aportan una dimensión teatral que forma parte inseparable de su identidad.
Durante toda la actuación hubo una sensación constante de estar ante algo cuidadosamente construido. Desde el comienzo hasta el último tema, cada parte del repertorio parecía formar parte de una misma narrativa.
También fue importante la presencia de canciones pertenecientes a diferentes momentos de su trayectoria. La recuperación de temas relacionados con LAREINE permitió establecer un vínculo entre el pasado y el presente, mientras que el resto del repertorio mostró la evolución de Kamijo como artista en solitario.
La actuación en Cats dejó, además, una muestra de la conexión que existe entre Kamijo y sus seguidores en España. La respuesta del público acompañó al artista durante toda la noche y convirtió el concierto en una experiencia compartida, especialmente en los momentos más intensos del repertorio.

Una noche especial en Cats
La cita organizada por Route Resurrection terminó dejando una noche muy particular en Madrid. Kamijo no necesitó grandes cambios de registro para mantener la atención durante todo el espectáculo. Su propia identidad artística fue suficiente para construir una atmósfera reconocible desde el primer minuto.
El repertorio permitió recorrer diferentes etapas de su carrera, recuperar canciones vinculadas a LAREINE y presentar al mismo tiempo la personalidad que ha desarrollado como artista en solitario.
Desde “Louis ~Enketsu no La Vie en Rose~” hasta “Royal Blood”, pasando por “Bara wa Utsukushiku Chiru”, “Vampire Rock Star”, “The Anthem” o “Fuyu Tokyo”, el concierto ofreció un recorrido por diferentes facetas de Kamijo y por una trayectoria que continúa teniendo un fuerte componente teatral y emocional.
La noche del 26 de septiembre terminó así en la sala Cats de Madrid con el público despidiendo a Kamijo después de un espectáculo en el que el rock japonés, la elegancia y el dramatismo fueron de la mano.
Una noche diferente dentro de la programación de Route Resurrection y una nueva oportunidad para que Madrid volviera a encontrarse con el particular universo de Kamijo.
















