Diez años después de su nacimiento, el Mad Cool Festival celebra su primera década por todo lo alto. Y cuando decimos por todo lo alto, hablamos de un cartel que roza lo imposible: nombres que definen generaciones, artistas en su mejor momento y una mezcla de estilos que convierte esta edición 2026 en la más redonda y excitante de su historia.
Del 8 al 11 de julio, el recinto de Iberdrola Music (Madrid) volverá a ser el epicentro mundial de la música en directo. Y desde ya lo decimos: es nuestro cartel favoritísimo del Mad Cool en muchos, muchos años.

Un aniversario con cuatro gigantes al frente
No podían haber elegido mejor cuarteto para soplar las velas del décimo aniversario: Foo Fighters, Florence + The Machine, Twenty One Pilots y Nick Cave & The Bad Seeds. Cuatro mundos distintos, cuatro formas de entender la música y cuatro directos que prometen dejar el recinto temblando.
- Foo Fighters abrirán el miércoles con ese muro de guitarras y energía que solo Dave Grohl sabe levantar. Una banda hecha para festivales, con décadas de himnos a sus espaldas y un directo que sigue siendo de los más sólidos del planeta.
- Florence + The Machine traerán su universo de épica, espiritualidad y movimiento puro. Florence Welch es de esas artistas que no cantan: canalizan.
- Twenty One Pilots, probablemente el dúo más creativo del pop alternativo actual, llegan tras reconquistar escenarios con su nuevo sonido, siempre entre la euforia y la introspección.
- Y Nick Cave, acompañado por sus Bad Seeds, cerrará el sábado con esa intensidad poética y brutal que solo él es capaz de desplegar. Un cierre de festival que se anuncia histórico.

Joyas a cada paso del cartel
Pero si algo caracteriza a este Mad Cool 2026 es su segunda línea, donde no hay un solo nombre de relleno. Aquí es donde la cosa se vuelve seria, y donde cualquier melómano va a tener un problema: querer estar en tres escenarios a la vez.
Personalmente, entre nuestros favoritos están algunos que no podíamos pasar por alto:
- Moby, un icono absoluto que regresa a los grandes escenarios con esa mezcla de electrónica emocional y pulsación club que definió los 2000.
- Wolf Alice, una de las bandas más potentes y carismáticas del rock alternativo británico.
- The War and Treaty, que ya nos conquistaron el año pasado en el Rockland con su derroche de alma, gospel y soul sureño.
- Teddy Swims, probablemente una de las mejores voces del planeta ahora mismo, capaz de pasar del soul al pop sin perder un gramo de autenticidad.
- Zara Larsson, otra de nuestras voces favoritas, magnética, poderosa y con directo de estrella global.
- Charlie Puth, uno de los grandes arquitectos del pop contemporáneo. Melodías brillantes, armonías imposibles y una producción que roza la perfección.
- The Blaze (DJ set), garantía de atmósfera, emoción y ese tipo de crescendos que convierten la noche en experiencia.
- Kings of Leon, porque siguen siendo sinónimo de directazo.
- A Perfect Circle e Interpol, dos pilares del rock alternativo con sonidos totalmente distintos pero igual de icónicos.
- Midnight Generation, desde México, con ese funk electrónico elegante que tanto está dando que hablar.
- Jalen Ngonda, probablemente el mejor heredero del soul clásico en activo.
- The Reytons, una de nuestras bandas favoritas de indie rock de los últimos 20 años, que por fin pisan un gran festival español.
Y la lista sigue: Lorde, Jennie, Renee Rapp, Pixies, Halsey, Pulp, The Black Crowes, David Byrne, Kasabian, Matt Berninger (The National), Holly Humberstone, Usted Señalemelo, La Paloma, The Vaccines, Persia Holder, Nina Kraviz, Richie Hawtin…
Un desfile de talento que combina leyendas, presentes absolutos y futuras referencias.

Diez años de Mad Cool, diez años de historia
Pocos festivales pueden presumir de haber cambiado el mapa musical de España como lo hizo Mad Cool en 2016. Su irrupción marcó un antes y un después en la producción, el sonido, la experiencia y la ambición de los grandes eventos del país.
Ahora, en su 10º aniversario, Mad Cool parece reconciliarse con lo que siempre prometió ser: un festival de clase mundial donde conviven guitarras, sintetizadores, poesía y pista de baile.
Una programación que no solo reúne nombres, sino discursos artísticos: del rock eterno de Foo Fighters a la sutileza cinematográfica de Florence Welch; del pop confesional de Puth o Rapp a los paisajes electrónicos de The Blaze o Richie Hawtin; del soul vintage de Jalen Ngonda al punk elegante de Wolf Alice.







