Viva Suecia hace el bien en una Plaza de España rendida a sus canciones

por | Jun 9, 2026

La Plaza de España volvió a convertirse en uno de los grandes escenarios de la música en directo el pasado 7 de junio con la actuación de Viva Suecia dentro de la programación de Icónica Santalucía Sevilla Fest. En una noche marcada por el buen ambiente, una temperatura agradable y un recinto prácticamente lleno, cerca de 9.000 personas acompañaron a la banda murciana en un concierto que confirmó el excelente momento que atraviesa el grupo.

Mucho antes de que se apagaran las luces, la expectación ya era palpable entre los asistentes. Las habituales camisetas amarillas de los seguidores más fieles se mezclaban con un público de perfiles muy diversos, unidos por una misma sensación: las ganas de volver a encontrarse con una de las bandas más importantes del panorama nacional en uno de los enclaves más espectaculares del país.

A las diez de la noche comenzó el viaje. «Dolor y gloria» abrió el concierto con la contundencia necesaria para captar la atención de una Plaza de España que respondió desde el primer acorde. Sin apenas dar respiro llegaron «La orilla» y «A dónde ir», tres canciones que marcaron el tono de una actuación construida sobre la intensidad emocional, la potencia sonora y una conexión permanente con el público.

La primera parte del concierto avanzó entre himnos recientes y canciones ya imprescindibles en la trayectoria de la banda. «Lo siento», «Fuimos felices aquí» y «Deja encendida una luz» encontraron una respuesta masiva por parte de los asistentes, que acompañaron cada estribillo como si se tratara de una sola voz. La sensación era la de estar participando en una celebración colectiva donde escenario y público parecían avanzar en la misma dirección.

La banda, formada por Rafa Val, Alberto Cantúa, Jess Fabric y Fernando Campillo, volvió a demostrar la solidez de un directo perfectamente engrasado. Sin embargo, en esta ocasión el espectáculo alcanzó una dimensión especial gracias a la presencia de una formación ampliada y una maravillosa orquesta que acompañó al grupo durante buena parte de la actuación. Lejos de limitarse a adornar las canciones, los arreglos orquestales aportaron profundidad, emoción y una amplitud sonora que engrandeció aún más un repertorio ya de por sí poderoso. Canciones como «Dolor y gloria», «Deja encendida una luz» o «Algunos tenemos fe» adquirieron una nueva textura, envolviendo la Plaza de España en una atmósfera casi cinematográfica. El resultado fue un sonido majestuoso que parecía hecho a medida para un escenario de semejante belleza.

Temas como «La voz del Presidente», «Algunos tenemos fe» y «Los afortunados» reforzaron la comunión entre grupo y público, mientras «Querer» aportó uno de los momentos más emotivos de la noche. Poco después llegó «Justo cuando el mundo apriete», una de las canciones más celebradas del repertorio y uno de los puntos de inflexión de la actuación, con miles de personas coreando su estribillo de principio a fin.

Y fue precisamente entonces cuando llegó una de las grandes sorpresas de la noche. Contra lo que suele ser habitual en sus últimos directos, Viva Suecia recuperó «Permiso o perdón», una canción de sus primeros años que desató una reacción inmediata entre los seguidores más veteranos. La elección fue recibida como un auténtico regalo para quienes llevan acompañando a la banda desde sus comienzos. Muchos se miraban con una mezcla de sorpresa y satisfacción mientras cantaban cada palabra, conscientes de que estaban viviendo uno de esos momentos especiales que rara vez aparecen en un repertorio tan consolidado.

A partir de ahí, el concierto entró en una fase de máxima intensidad. «Tú y yo contra los demás», «El mal» y una poderosa interpretación de «Sangre» elevaron todavía más la temperatura emocional de una Plaza de España completamente entregada. Más adelante, canciones como «Melancolía», «Hablar de nada» y «Una bandera que nos sirva a los dos» demostraron la capacidad del grupo para alternar contundencia y sensibilidad sin perder la atención de un público que permaneció conectado durante las dos horas de actuación.

Uno de los momentos más simbólicos llegó de la mano de Jess Fabric, que desplegó una bandera andaluza y dedicó unas palabras cargadas de emoción a la cultura y la identidad de Andalucía. La referencia a nombres fundamentales de la historia cultural andaluza desembocó en la interpretación del himno de Andalucía, coreado por miles de personas en una de las imágenes más emotivas de la noche.

Pero si hubo algo que llamó la atención durante toda la actuación fue la evidente felicidad que transmitía la banda sobre el escenario. Más allá de la precisión musical o de la espectacularidad del montaje, se percibía en las sonrisas, en las miradas cómplices entre los músicos y en los continuos gestos de agradecimiento hacia el público. No parecía una fecha más dentro de la gira. Había algo especial en la manera en que estaban viviendo la noche y disfrutando de un escenario que cualquier artista sueña con pisar alguna vez.

Esa emoción se hizo especialmente visible en Rafa Val. El vocalista recordó durante el concierto la primera vez que visitó la Plaza de España. Tenía apenas 16 años y recorría Sevilla como un turista más, fascinado por la monumentalidad del lugar, sin imaginar que años después regresaría a ese mismo escenario convertido en una de las voces más reconocibles del rock español. La confesión, sencilla y sincera, conectó de inmediato con el público y aportó una dimensión más íntima a una noche ya de por sí cargada de emociones.

Quizá por eso el concierto tuvo un componente difícil de explicar únicamente desde la música. Hubo momentos en los que daba la sensación de que banda y público compartían exactamente el mismo sentimiento: el privilegio de estar viviendo aquella noche en uno de los lugares más bellos de España. Las caras de satisfacción eran constantes, tanto sobre el escenario como entre los asistentes. Bastaba observar alrededor durante cualquier estribillo para encontrar sonrisas, abrazos, personas cantando con los ojos cerrados o simplemente contemplando el espectáculo consciente de estar participando en algo especial.

A medida que avanzaba el concierto, resultaba evidente que ni la banda ni el público querían que la noche terminara. Las dos horas de actuación transcurrieron con una fluidez sorprendente, encadenando himnos, sorpresas y momentos de intimidad emocional que mantuvieron intacta la atención de la Plaza de España desde el primer acorde hasta el último.

La recta final fue una auténtica explosión de energía. «El rey desnudo» y «No hemos aprendido nada» prepararon el terreno para un desenlace demoledor con «El bien», «Lo que te mereces», «Amar el conflicto» y «Mala prensa». La Plaza de España saltó, cantó y celebró cada una de ellas como si el concierto acabara de comenzar.

Al finalizar, poco después de la medianoche, nadie parecía tener prisa por abandonar el recinto. Tras dos horas ininterrumpidas de música, emociones y comunión con el público, las luces comenzaron a encenderse lentamente mientras los músicos se despedían de los asistentes. Quedaba la impresión de haber asistido a algo más que un concierto. Durante dos horas, Viva Suecia había conseguido transformar uno de los espacios más bellos de España en un lugar de encuentro donde la música sirvió como excusa para compartir recuerdos, celebrar el presente y construir una de esas noches que permanecen durante mucho tiempo en la memoria colectiva.

En una edición de Icónica Santalucía Sevilla Fest que ya ha dejado grandes momentos y que aún tiene por delante algunas de las citas más esperadas del año, la actuación de Viva Suecia quedará como una de esas noches que justifican por sí solas la existencia de un festival. Una banda en estado de gracia, una Plaza de España rendida a sus canciones y la sensación compartida de haber vivido algo irrepetible. Una nueva demostración del nivel alcanzado por Icónica Santalucía Sevilla Fest, promovido por la sevillana Green Cow Music, que sigue consolidando uno de los espacios más emblemáticos del país como escenario de algunas de las grandes noches musicales del año.

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