Texto y fotos: Kenyi Yoshino
Ayer en el Café Berlín se juntaron cuatro músicos que llevan toda una vida marcando el camino en sus instrumentos. Bill Evans, Dave Weckl, Steve Weingart y Jimmy Earl formaron un cuarteto que, dicho sin rodeos, es de los que solo se ven en ciudades grandes y en momentos muy concretos. Verlos en un club tan pequeño y tan cómodo como el Berlín es uno de esos lujos que a veces da Madrid sin avisar.
Poder escuchar a estos cuatro juntos, tan cerca y con una acústica tan limpia, hace que uno sea más consciente todavía de lo complicado que es combinar técnica, dificultad y alma sin que nada se pierda por el camino. Ellos lo hacen con una naturalidad que desconcierta, como si no tuviera mérito, cuando en realidad cada detalle es una barbaridad.

Es uno de esos conciertos que te gustaría ver varias veces, una por cada músico, porque siempre te estás perdiendo algo en algún lado del escenario. Ayer, casi sin buscarlo, acabé centrándome más en Dave Weckl. Tiene sentido. Fue uno de los culpables de que con quince años acabara comprándome mi primera batería. Recuerdo perfectamente la primera vez que le vi tocar en directo, y la de anoche se suma a esas imágenes que se quedan para siempre. Veinticinco años después, poder verle tan de cerca vuelve a cerrar un pequeño círculo personal.
No sé cómo fue el segundo pase, pero en el primero el ambiente fue impecable. Mucho respeto, mucha atención y un público que sabía lo que estaba viendo. Se notaba que era una de esas noches en las que la música se escucha de verdad.

También hay que decir que Impulso Concerts está montando un ciclo de muchísimo nivel. Es otra excusa más para volverte loco en Madrid con tanta oferta buena cada día. Como comentaba Alex, ojalá poder multiplicarse, porque mientras yo estaba viendo a estos cuatro en el Berlín, él estaba viendo a Ledisi en Villanos. Y en cualquier ciudad eso serían dos conciertos del año.
Una noche de esas que se agradecen más cuanto más pasa el tiempo. Y una banda que deja claro que la música en directo sigue teniendo cosas que no se pueden replicar de ninguna otra forma.




















