Viernes, 3 de julio de 2026. Viveiro (Lugo)
La tercera jornada del Resurrection Fest 2026 elevó aún más la temperatura en Viveiro gracias a una programación especialmente diversa que reunió algunas de las propuestas más destacadas del metal, el rock alternativo, el hardcore y los sonidos más modeernos del panorama internacional combinado con la nostalgia noventera. Miles de asistentes volvieron a recorrer los distintos escenarios del recinto gallego en una jornada marcada por actuaciones memorables y por el esperado regreso de Limp Bizkit a uno de los festivales más importantes de Europa. Un día que tuvo un carrusel de conciertos que succionó las energías de los asistentes y que terminó siendo, cuanto menos, épico. Una tras otra, las actuaciones de bandas dispuestas a cumplir las expectativas de una audiencia deseosa de continuar la experiencia, dieron buena cuenta de un público entregado.
Main Stage: Trivium, Limp Bizkit y el dominio del escenario principal
Nevertel aportaron un enfoque más moderno y accesible a la programación del escenario. Les habían cambiado de horario, y aunque salieron un poco dormidos y con muy poca audiencia. Tras unos primeros compases dubitativos, elevaron el nivel, y con mucho público aún entrando en el recinto, acabaron levantando los primeros vítores. Los estadounidenses ofrecieron una actuación dinámica, marcada por una notable capacidad para conectar con el público y por una ejecución sólida que permitió apreciar todos los matices de su propuesta, mucho más moderna de lo esperado, tirando de material nuevo. Su concierto sirvió para ampliar aún más la diversidad de bandas presente durante toda la jornada.

También en el Main Stage, The Rasmus aportaron una perspectiva diferente a la programación de la jornada. Los finlandeses ofrecieron un concierto marcado por la elegancia de su propuesta y por una puesta en escena cuidada al detalle. La banda supo conectar con varias generaciones de seguidores gracias a una actuación equilibrada que puso de manifiesto la vigencia de una trayectoria construida durante décadas dentro del rock alternativo europeo.

Bleed From Within protagonizaron una de las actuaciones más contundentes del escenario principal. Con una escenografía simple, encendieron la mecha de una jornada repleta de fuego y marcando el cambio de energía en el Main Stage. No dejaron ni medio respiro y arrancaron los primeros circle pits masivos, una tónica que se repitió a partir de ahí y que no cesó hasta apagarse la última luz del festival. Los escoceses desplegaron toda la fuerza de su propuesta con una precisión técnica sobresaliente y una intensidad constante que no dio tregua al público. Contundentes y sin paliativos, cargaron las pilas a todo el público y dejaron patente que esa jornada iba a ser de derroche energético. Su capacidad para combinar agresividad y sofisticación musical volvió a demostrar por qué se han convertido en uno de los nombres más respetados dentro del metal contemporáneo.

La presencia de Trivium era una de las más esperadas de la jornada y la banda estadounidense respondió con una actuación a la altura de las expectativas. Son una banda que no ha hecho más que crecer con cada disco, con cada gira y con cada actuación en directo. Tienen ya una relación de amor con el Resurrection Fest y el público respondió. Venía el Main Stage de una bestialidad de concierto y Trivium no iban a ser menos. Fuego y furia fueron los ingredientes para llevar en volandas al respetable, que no dejó de hacer circles y de agitar el campo de batalla. El grupo ofreció un espectáculo de enorme nivel técnico, respaldado por una producción visual impactante y una ejecución impecable.
El set list elegido fue un repaso a su discográfica y parecía elegido al dedillo, no dejando en el tintero ni uno de sus himnos. Uno tras otro iban cayendo. No hace falta citar cada tema para deducir lo ocurrido, con una chavalada entregada al grupo desde sus primeros acordes. El espectáculo de fuego propuesto desde el primer tema elevó la temperatura y puso los mimbres de una actuación de cabeza de cartel. Trivium hace tiempo que son los herederos del trono y lo demostraron en Viveiro con creces.
La conexión con los asistentes fue inmediata, consolidando uno de los conciertos más celebrados del día en el recinto principal.

La gran explosión colectiva llegó con Limp Bizkit, auténticos protagonistas de la tercera jornada del festival. La formación liderada por Fred Durst transformó Viveiro en una gigantesca celebración gracias a un concierto cargado de energía, actitud y una interacción constante con el público. La respuesta de los asistentes fue masiva desde el primer momento, generando una atmósfera de auténtica euforia que convirtió su actuación en uno de los momentos más memorables de toda la edición.
En el tramo final del concierto llegaría uno de los momentos que marcan la leyenda del festival. Fred se fijó en el chico de la audiencia con un cartel, que anunciaba la celebración de su cumpleaños con su banda favorita y le subió al escenario, dándole el mejor regalo que se podía tener en el día de su nombre. A continuación, el vocalista, como agradecimiento a la inclusión de la banda en el cartel, subió al escenario al equipo de dirección de Bring the Noise, que son el alma del festival y los culpables de que se sienta como un hogar.
Cuando retomaron el concierto con «Full Nelson», invitaron al tablado a una joven fan del público para cantar a dueto con el bueno de Fred, terminando con el himno «Take a look around.» El carisma de la banda y su capacidad para movilizar a miles de personas demostraron que siguen siendo una de las propuestas más efectivas y populares dentro del Nu Metal internacional y un acierto del cartel del 2026.



Cavalera Conspiracy aportaron el componente más extremo del escenario principal mediante una actuación devastadora. Los hermanos Cavalera ofrecieron una demostración de potencia y autenticidad que conectó de forma inmediata con los seguidores más veteranos del festival. Cavalera son historia del Thrash Metal brasilero y dejaron patente que el que tuvo retuvo, dando un show contundente con el 60 por cierto de la audiencia ya ausente. Tras Limp Bizkit, mucha gente se fue del recinto, pero a pesar de ello, los que se quedaron disfrutaron de un bolazo sin pausas. Su concierto estuvo marcado por una intensidad constante y por una ejecución contundente que reafirmó la enorme influencia que continúan ejerciendo dentro de la música extrema.

Ritual Stage: oscuridad, metal moderno y black metal contemporáneo
En el Ritual Stage, Nukore volvieron a demostrar por qué se han convertido en una de las bandas más destacadas del metal moderno nacional, abriendo el festival con la gente aún accediendo al recinto y con una audiencia que fue en aumento según avanzaba su actuación. La formación desplegó una actuación llena de energía y dinamismo, apoyada en una gran presencia escénica y una conexión permanente con el público. El vocalista finalmente hizo un enorme esfuerzo para estar en el Resurrection Fest, con su hijo a punto de llegar a nuestro mundo y dándole el tiempo justo para dar un conciertazo en Viveiro. Su concierto dejó una excelente impresión entre los asistentes que abarrotaban las inmediaciones del escenario.

Not Yet ofrecieron una actuación sólida y convincente que permitió a la banda seguir ganando visibilidad ante una audiencia internacional. Su propuesta equilibró contundencia y melodía con naturalidad, generando una respuesta muy positiva entre los asistentes. La seguridad mostrada sobre las tablas evidenció el crecimiento artístico que el grupo ha experimentado en los últimos años.

Okkultist llevaron al Ritual Stage una descarga de oscuridad y agresividad que captó rápidamente la atención del público. La banda portuguesa desarrolló una actuación intensa, marcada por una atmósfera opresiva y una notable contundencia sonora. Su presencia escénica contribuyó a reforzar el carácter extremo de una propuesta que encontró una excelente acogida entre los seguidores de los sonidos más pesados.

La actuación de Hulder convirtió el escenario en un espacio dominado por la oscuridad y el misticismo. Su propuesta de Black Metal trajo el poder de los druidas a un escenario que respondió a la contundencia y clase de un grupo que demostró que la variedad de sonidos es la actual seña de identidad de un festival que no hace más que crecer en cada edición. Los artistas neerlandeses presentaron una propuesta cargada de personalidad, construyendo una atmósfera envolvente que atrajo a numerosos seguidores del black metal más tradicional. Su interpretación destacó por la coherencia estética y por una ejecución que mantuvo la intensidad durante todo el concierto.

Gaerea protagonizaron uno de los momentos más impactantes de la jornada dentro del Ritual Stage. Son una banda que tiene una legión ded seguidores que no hace más que aumentar y que no bajaron el nivel de energía que el Main había impuesto con los shows más bestias de la jornada. Los portugueses desplegaron una actuación de enorme intensidad emocional, combinando una propuesta visual reconocible con una interpretación cargada de fuerza. La banda volvió a demostrar por qué se ha convertido en uno de los nombres más relevantes del black metal contemporáneo, dejando una profunda impresión entre quienes asistieron a su concierto.

Blaze The Trail fueron los encargados de demostrar el excelente momento que atraviesa la nueva hornada del metal moderno nacional. La formación desplegó una actuación repleta de energía, apoyada en una sólida ejecución instrumental y una actitud escénica que conectó rápidamente con los asistentes. Su combinación de contundencia y melodía permitió que el público respondiera con entusiasmo a una propuesta que continúa consolidando su crecimiento dentro de la escena.

Chaos Stage: hardcore sin descanso
En el Chaos Stage, Oslo Ovnies sorprendieron con una actuación cargada de personalidad y desenfado con melodías y guturales modernos ante poca gente, pero muy entregada. La banda consiguió captar rápidamente la atención de los asistentes gracias a una propuesta fresca y energética que encajó perfectamente con el ambiente del escenario. Su espontaneidad y cercanía contribuyeron a generar una respuesta muy positiva por parte del público.

Initiate elevaron considerablemente la intensidad con una descarga de hardcore ejecutada con precisión y convicción. A pesar de algún problema técnico puntual, la formación consiguió hacerse con el escenario e imprimir una velocidad de crucero con la que elevaron su actuación. Fue una de las sorpresas de la jornada, con la vocalista dirigiéndose a la audiencia en español, gracias a sus conexiones familiares con España. La formación estadounidense mostró una enorme energía sobre las tablas, generando una conexión inmediata con los asistentes. La contundencia de su actuación convirtió su paso por el festival en uno de los momentos más destacados para los seguidores del género.

Dying Wish ofrecieron uno de los conciertos más celebrados del Chaos Stage gracias a una actuación demoledora. La banda estadounidense desplegó una combinación de agresividad, emoción y potencia escénica que mantuvo al público completamente entregado durante toda su actuación. La intensidad de su propuesta confirmó el excelente momento creativo que atraviesa la formación.

House Of Protection llevaron al escenario una descarga de energía moderna y explosiva que encajó perfectamente con el espíritu del festival. Su propuesta destacó por una gran capacidad para combinar diferentes influencias dentro de una actuación dinámica y muy física. El entusiasmo mostrado por los asistentes confirmó el creciente interés que despierta el proyecto dentro de la escena alternativa internacional.

Desert Stage: atmósferas alternativas y nuevos horizontes
En el Desert Stage, Madmess ofrecieron una actuación marcada por los sonidos psicodélicos y las atmósferas envolventes. La banda construyó un concierto hipnótico que permitió a los asistentes disfrutar de una experiencia diferente dentro de una jornada dominada por la contundencia. Su capacidad para desarrollar largos pasajes instrumentales aportó una personalidad muy definida a su actuación.

Mourir presentaron una propuesta cargada de sensibilidad y profundidad emocional. La formación francesa desarrolló un concierto elegante y absorbente que destacó por la calidad de las composiciones y por una interpretación repleta de matices. Su actuación permitió generar uno de los ambientes más introspectivos de toda la jornada.

La británica Rosalie Cunningham aportó una dosis de sofisticación y carácter gracias a una actuación llena de personalidad. Su presencia escénica y la riqueza de su propuesta musical captaron la atención de numerosos asistentes que encontraron en el Desert Stage un espacio perfecto para descubrir nuevas sonoridades alejadas de los registros más extremos del festival.
Return To Dust fueron los encargados de completar la programación del escenario con una actuación sólida y llena de matices. La banda estadounidense desplegó una propuesta basada en la fuerza de las guitarras y en una notable capacidad para construir atmósferas densas y envolventes. Su concierto dejó una excelente sensación entre quienes se acercaron a disfrutar de una de las apuestas más interesantes del rock alternativo presente en esta edición.

Con una combinación de grandes nombres internacionales, propuestas emergentes y una enorme variedad estilística repartida entre los cuatro escenarios, la tercera jornada del Resurrection Fest 2026 volvió a demostrar la fortaleza de un festival que continúa siendo una referencia absoluta para los aficionados al rock y al metal. La explosiva actuación de Limp Bizkit, junto al altísimo nivel mostrado por el resto de bandas participantes, permitió vivir otro día inolvidable en Viveiro antes de afrontar el esperado cierre de la edición.













