Iron Maiden convierten Viveiro en su reino durante una segunda jornada de Resurrection Fest donde mandaron ellas

por | Jul 3, 2026

Jueves, 2 de julio de 2026. Viveiro (Lugo)

La segunda jornada del Resurrection Fest 2026 confirmó una vez más la capacidad del festival gallego para reunir bajo un mismo cartel algunas de las propuestas más interesantes del rock y el metal internacional. Desde primeras horas de la tarde, los distintos escenarios repartidos por el recinto de Viveiro comenzaron a recibir a miles de asistentes dispuestos a afrontar una intensa maratón musical que tuvo como gran protagonista a Iron Maiden, auténtico epicentro de una programación que combinó leyendas del género con nombres emergentes y propuestas alejadas de los caminos más convencionales. Una jornada donde mandaron ellas, con actuaciones que se comieron el festival como las de Her Anxiety, Blues Pills, Burning Witches, Blood Command o Feuerschwanz que dejaron conciertos memorables en los cuatro escenarios.

Main Stage: de Fallen At Dawn a la conquista de Iron Maiden

En el Main Stage, los madrileños Fallen At Dawn fueron los encargados de demostrar que la nueva generación del metal nacional continúa creciendo a pasos agigantados. Con una propuesta cercana y una puesta en escena repleta de energía, la banda conectó rápidamente con un público que respondió desde los primeros compases de su actuación, mucha gente entró a primera hora atendiendo al llamado de la doncella. Su combinación de melodía, agresividad y una ejecución técnica impecable permitió que su concierto se convirtiera en una de las primeras sorpresas agradables de la jornada.

Fotografía: Yagros Photos

También en el escenario principal, Caskets ofrecieron una actuación cargada de emoción y sensibilidad. Los británicos supieron trasladar al directo la intensidad emocional que caracteriza sus composiciones, apoyándose en una sólida interpretación y en una cuidada producción visual. El público respondió con entusiasmo a una propuesta que equilibró momentos de enorme fuerza con otros más introspectivos, consolidando la buena acogida que la banda mantiene dentro de la escena alternativa actual.

Alvaro Carlier, Caskets
Fotografía: Álvaro Carlier

Angelus Apatrida volvieron a demostrar por qué son una de las bandas más respetadas del metal español. Los manchegos firmaron una actuación explosiva, marcada por una precisión instrumental sobresaliente y una actitud arrolladora sobre las tablas. Su capacidad para generar movimiento entre los asistentes quedó patente desde el primer momento, convirtiendo el Main Stage en una auténtica celebración del thrash metal contemporáneo. La experiencia acumulada por el grupo se reflejó en cada detalle de un concierto que volvió a situarlos entre los grandes referentes nacionales.

Alvaro Carlier, Angelus Apatrida
Fotografía: Álvaro Carlier

La gran cita del día llegó con la aparición de Iron Maiden. La legendaria formación británica protagonizó uno de esos conciertos destinados a permanecer en la memoria colectiva del Resurrection Fest durante muchos años. Su impresionante despliegue escénico, acompañado por una ejecución impecable y una conexión extraordinaria con el público, transformó el recinto en un auténtico templo del heavy metal. Han desaparecido los telones de tela, pero en pantallas ahora pueden contar más historias. La doncella siempre se ha caracterizado por adaptarse a los avances tecnológicos en la música, y así lo volvieron a hacer. No hay que olvidar que son una banda que lleva 50 años tocando juntos, con algunos cambios en la formación pero sin perder el alto nivel que se imponen. Sin Nicko podría decirse que son menos Maiden, pero siguen siendo uno de los grupos más poderosos del Heavy Metal.

Miles de seguidores acompañaron cada instante de una actuación que combinó espectáculo, carisma y una demostración incontestable de por qué la banda sigue ocupando un lugar privilegiado dentro de la historia de la música pesada. La respuesta del público fue sencillamente masiva, convirtiendo su paso por Viveiro en uno de los momentos culminantes de toda la edición. Encima venían con una de sus giras clásicas, donde tocaron temas que recorrieron la historia de la banda, desde «Iron Maiden» hasta «Fear of the Dark», mostrando a las nuevas generaciones que esta es una banda que siempre lo dará todo sobre el escenario.

A medida que avanzaba la actuación, se iban sucediendo cambios en la enorme pantalla que tenían de fondo. Mención especial a la elección de un setlist donde temas como «The Rime of the Ancient Mariner» se sintieron diferentes con la pantalla. Toda la historia que describe la canción se pudo vivir en las pantallas e hizo que fuera más inmersiva si cabe. No se dejaron nada, y tocaron alguna que otra sorpresa en el setlist, como «Infinite Dreams», que llevaban 38 años sin tocarla en directo, que se dice pronto. Estos señores septuagenarios saben que están donde están por los fans y demostraron, una vez más, que la entrega completa es su fórmula.

La fórmula funcionó, provocando varios momentos épicos, con el recinto a rebosar y todos y todas a una sola voz coreando las canciones. Bruce está en un estado de forma brillante, y aunque se va sintiendo que llega la despedida, queda Iron Maiden para rato. El concierto que todo el mundo esperaba en Resurrection Fest en la jornada del jueves, no solo estuvo a la altura, sino que superó todas las expectativas.

Anthrax tomaron posteriormente el relevo en el Main Stage con una descarga de intensidad y veteranía. Los neoyorquinos demostraron que continúan siendo una referencia absoluta dentro del thrash metal gracias a un concierto vibrante, dinámico y cargado de energía. La complicidad entre los músicos y el público fue constante durante toda la actuación, reforzando la sensación de estar presenciando a una banda que mantiene intacta su capacidad para dominar escenarios de gran formato décadas después de su nacimiento.

Alvaro Carlier, Anthrax
Fotografía: Álvaro Carlier

Feueschwanz. Dilo del tirón. Imposible. La banda alemana con nombre impronunciable para nuestra lengua, cerraban la noche a altas horas de la madrugada. Pero su comedia musical medieval tenía el suficiente tirón como para tener a un nutrido grupo de gente dispuesta a seguir la fiesta.

Los conciertos de Feuerschwanz son auténticas fiestas medievales desbordantes de energía, donde el público se sumerge en un espectáculo visual y sonoro cargado de pirotecnia, fuego y disfraces épicos. Y el Resu es fiesta, así que chute de Coca Cola y a darle al esqueleto. La banda destacó por su arrollador carisma y una interacción constante con la audiencia, agradeciendo a los y las valientes que trasnocharon, logrando que miles de personas saltasen, cantasen y formasen multitudinarios mosh pits al ritmo de gaitas, violines y potentes riffs de guitarra. Además, la presencia de sus icónicas bailarinas (las Miezen) y la interpretación de sus virales versiones metaleras conviertieroncel concierto en una celebración teatral, divertida y sumamente contagiosa que no dejóun segundo para el descanso e hizo que valiera la pena el robo de sueño.

Ritual Stage: heavy metal clásico, metalcore y futuro

En el Ritual Stage, Her Anxiety fueron una de las primeras propuestas en captar la atención de los asistentes. La formación desplegó una actuación intensa y directa, basada en una interpretación apasionada que logró reunir a un numeroso grupo de seguidores frente al escenario. Su energía y determinación sirvieron para inaugurar una jornada especialmente variada dentro de este espacio del festival. Con una presencia descomunal de su vocalista y de toda la banda, crearon rápidamente una comunión con la audiencia que se agolpaba bajo un sol de justicia.

Alvaro Carlier, Her Anxiety
Fotografía: Álvaro Carlier

Burning Witches aportaron una dosis de heavy metal clásico ejecutado con convicción y personalidad. La banda suiza aprovechó su paso por Viveiro para reivindicar su posición dentro de la escena internacional mediante una actuación sólida y perfectamente estructurada. Su presencia escénica y el entusiasmo mostrado por el público demostraron el excelente momento que atraviesa la formación, que continúa ampliando su base de seguidores en cada visita a los grandes festivales europeos. Fueron una de las actuaciones destacadas del día, y resumieron una carrera que bien merece ser mencionada. Conciertazo que sonó a Heavy Metal clásico, y que gustó y mucho a una audiencia que estaba viviendo un día repleto de grandes conciertos.

Alvaro Carlier, Burning Witches
Fotografía: Álvaro Carlier

The Funeral Portrait ofrecieron uno de los conciertos más teatrales y visualmente atractivos de la jornada. Los estadounidenses combinaron una notable intensidad interpretativa con una cuidada puesta en escena que contribuyó a crear una atmósfera muy particular. La banda supo mantener la atención de los asistentes durante toda su actuación gracias a un repertorio ejecutado con convicción y una actitud escénica que reforzó cada momento del espectáculo. Tocaban justo antes de los grandes cabezas de cartel del día y estuvieron a la altura de las circunstancias.

Fotografía: Yagros Photos

Caliban protagonizaron una de las actuaciones más contundentes del Ritual Stage. Los alemanes desplegaron toda la potencia que los ha convertido en una de las referencias fundamentales del metalcore europeo, generando una respuesta inmediata entre los asistentes. La contundencia de su sonido y la entrega mostrada sobre el escenario dieron forma a un concierto que destacó por su intensidad constante y por la enorme implicación del público.

Fotografía: Yagros Photos

Chaos Stage: donde la fiesta, el hardcore y la velocidad mandan

El Chaos Stage arrancó con la energía desbordante de Fuet! Fuet! Fuet!, una de las propuestas más particulares de toda la jornada. La banda catalana transformó su actuación en una auténtica fiesta colectiva gracias a una combinación de humor, actitud desenfadada y una enorme cercanía con el público. Su capacidad para generar participación convirtió el concierto en uno de los momentos más divertidos del día dentro de la carpa, con una calidad y clase de la que cada vez se habla más. Enorme concierto de una banda que ya pudimos verla en el Tsunami Xixon y que es un placer disfrutarla.

Fotografía: Yagros Photos

Blood Command elevaron notablemente la intensidad en el Chaos Stage mediante una actuación tan agresiva como imprevisible. La formación noruega desplegó un espectáculo repleto de movimiento, cachondeo, cambios de ritmo y una enorme presencia escénica. Su propuesta, difícil de encasillar dentro de una única etiqueta, encontró una respuesta muy positiva entre los asistentes, que se entregaron por completo a la energía generada desde el escenario. La vocalista fue un torbellino, poniendo patas arriba a la audiencia y con referencias sexuales que generaron más de una sonrisa entre la audiencia. Hubo tiempo para dejar claro que ella era la reina, pero mejor no citamos sus palabras. Fue un concierto divertido, entretenido y con mucha energía. De lo más destacado de la carpa el jueves.

Fotografía: Yagros Photos

Belvedere aportaron una dosis de velocidad y precisión técnica que fue especialmente bien recibida por los seguidores del punk rock melódico. Los canadienses demostraron una vez más por qué siguen siendo una referencia dentro de su estilo gracias a una actuación sólida, dinámica y ejecutada con una limpieza instrumental admirable. La experiencia acumulada por la banda quedó patente en cada momento de un concierto que mantuvo una intensidad constante.

Alvaro Carlier, Belvedere
Fotografía: Álvaro Carlier

Lionheart convirtieron la carpa en un auténtico campo de batalla sonoro. La banda estadounidense desplegó toda la contundencia de su característico hardcore, provocando una respuesta inmediata entre los asistentes más entregados. Su actuación destacó por la agresividad controlada, la fuerza de su interpretación y una conexión permanente con un público que respondió con entusiasmo a cada instante del concierto.

Alvaro Carlier, Lionheart

Authority Zero cerraron su participación en la jornada ofreciendo una actuación cargada de actitud y espíritu festivo. Los estadounidenses combinaron la energía del punk rock con influencias procedentes de otros estilos, generando una atmósfera especialmente positiva entre los asistentes. Su capacidad para mantener la intensidad y la cercanía con el público convirtió su paso por el Chaos Stage en uno de los momentos más disfrutables del día.

Desert Stage: psicodelia, rock clásico y una energía descomunal

En el Desert Stage, Silly Goose protagonizaron una de las actuaciones más peculiares y comentadas de la jornada. La banda estadounidense volvió a demostrar que su propuesta se basa tanto en la música como en la capacidad para sorprender constantemente al público. Su descaro escénico y su actitud irreverente lograron captar rápidamente la atención de los asistentes, generando una actuación tan entretenida como impredecible. Fue una locura desde el inicio, con un desborde de potencia que elevó una temperatura que ya alcanzaba cotas de sudor máximo. Grupos así marcan el ritmo, y no paró hasta que se apagaron las luces.

Fotografía: Yagros Photos

Blues Pills aportaron una dosis de elegancia y calidad musical que contrastó con buena parte de las propuestas más extremas presentes en el festival. La formación ofreció un concierto cargado de personalidad, apoyado en una interpretación impecable y una gran capacidad para construir atmósferas envolventes. Su actuación permitió al público disfrutar de una vertiente más clásica y orgánica del rock dentro de una programación dominada por sonidos más contundentes. Son un GRUPAZO con mayúsculas. La bajista, la batería y la vocalista son un torbellino, acompañadas por un guitarrista de primer nivel. Energía, entrega y contundencia fue lo que trajeron al Resurrection Fest 2026. La bajista merece un apartado aparte, vaya registros, vaya fuerza y vaya flow. Son una de las bandas más completas del panorama musical. Un 10 y sin duda de las actuaciones del festival con un Desset que estaba hasta la bandera, quedándose pequeño para un grupo tan enorme.

Psychonaut fueron los encargados de sumergir al Desert Stage en una experiencia sonora hipnótica e inmersiva. El trío belga desplegó una actuación marcada por la profundidad de sus composiciones y por una ejecución instrumental sobresaliente. Su capacidad para construir paisajes sonoros complejos y absorbentes convirtió su concierto en uno de los más especiales de toda la jornada, dejando una excelente impresión entre quienes se acercaron a descubrir su propuesta.

Fotografía: Yagros Photos

Con el recuerdo todavía reciente de una jornada tan intensa, el Resurrection Fest 2026 continuó demostrando por qué sigue siendo una de las grandes referencias europeas para los amantes del rock y el metal. La presencia histórica de Iron Maiden, unida a la enorme variedad estilística repartida entre los cuatro escenarios, permitió que miles de asistentes disfrutaran de una programación capaz de satisfacer a públicos muy diferentes sin perder la identidad que ha convertido a Viveiro en un lugar de peregrinación obligada para los seguidores de la música pesada. Is home y es por algo.

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