València con el tiempo va cogiendo fuerza en eso de atraer las giras de artistas que nunca habían pisado nuestra ciudad. En el caso de Miles Kane, la del otro día en la Sala Moon, sería su segunda visita, la primera fue hace dos años en 16 Toneladas, dentro de la gira de presentación de su disco “One man band”. El músico inglés con una larga trayectoria musical que comenzó a los dieciocho antes, antes de iniciar su carrera en solitario pasó por otras formaciones, siendo Last Shadow Puppets por la que le conocimos, proyecto junto a Alex Turner de Artic Monkeys. Lo de esa noche en el 16 fue un sueño, una sala con un aforo que no supera las 300 personas, fue testigo de tener al británico en solitario; colas horas antes de la apertura, un pañuelo de fallero como regalo, su chupa de cuero roja, el poder de la guitarra, y su voz, unido todo a una actitud y soltura inconmensurables. Las fanas con la locura desatada, y sobre todo la chica en frente suya, emocionada durante todo el concierto, y al final, la agitación y felicidad al extremo al darle Miles una púa.
Texto y fotografías: Maria Carbonell

En esta ocasión venía a presentar “Sunlight in the Shadows” y con banda al completo (dos guitarras, a parte de la suya, que según comentarios generalizados apenas se escuchaban, un bajo y batería), sobre el escenario, engalanado de piel de leopardo, en alfombras, parches, amplificadores y teclado (todo muy glam-rock…). La sala también estaba llena de fans, incrédulos y extasiados de recibir esa dosis de energía que bien sabe dar el rock and roll bien hecho. Salieron a convencer a los presentes de que el estilo, chulería, elegancia, ayuda, pero que la esencia es la música, la complicidad entre los músicos, y la entrega total al público (choques de manos incluidos). Encima va, y el tío, se marca una versión de “Lusf For Life”, micro en mano, que nos recordó a la Iggy, y por qué no, al protagonista de Trainspotting. Una noche para recordad a pesar de que el concierto durase una hora y poquito. Pero siempre es mejor quedarse con ganas de más, y ya sabéis, lo corto y breve dos veces bueno.

Abrieron la noche City Of Fury, que fue un acierto total. La música en directo tiene esa magia, a veces ves a una banda que no conoces de nada o de oídas, que sube al escenario, y te deja con la boca abierta. Fue el caso de los argentinos afincados en València. No sé si sus directos siempre serán igual, pero en esta ocasión, subieron a matar, sonido impecable (en parte gracias a Luis Martínez), empaque instrumental, músculo, y actitud. Iban a martillo pilón, tienen buenas canciones. Para seguirles la pista, vaya.



















