Esperanza Spalding y José James brillan en el Festival de Jazz de València

por | Jul 20, 2026

Julio es el mes en el que la ciudad de València multiplica su oferta de conciertos. Cada día de la semana hay varias citas musicales entre las que elegir. Al aire libre o en espacios cerrados, ciclos como Far València, los Conciertos de Viveros o el ya clásico Festival de Jazz de València confirman que la ciudad se ha convertido en una parada imprescindible para muchos de los artistas internacionales que pasan por España.

29 ediciones lleva ya el Festival de Jazz de València a sus espaldas. Casi tres décadas construyendo y consolidando un espacio con identidad propia, capaz de tender puentes entre la tradición y la contemporaneidad, reuniendo a grandes figuras internacionales sin perder de vista el talento de la escena local.

Un certamen con quince conciertos repartidos entre la Sala Iturbi, la Sala Rodrigo, los Jardines del Palau y distintos espacios de las pedanías valencianas. Una programación que, más allá de la cantidad, destaca por la calidad de un cartel encabezado por algunas de las personalidades más influyentes del jazz contemporáneo.

Pocas veces un festival español ha logrado reunir en una misma edición a artistas del peso histórico de Maria Schneider, Esperanza Spalding, Joe Lovano o Lizz Wright.

La agenda nos permitió asistir a dos de las grandes citas de esta edición. De esas de las que sales siendo consciente de haber vivido algo muy especial. De las que al día siguiente llenan las redes sociales de emociones y recuerdos compartidos. Al fin y al cabo, la música en directo provoca precisamente eso: la felicidad de quien la vive.

Esperanza Spalding y José James, junto a China Moses interpretando el mítico I Want You de Marvin Gaye con motivo de su 50 aniversario, fueron nuestros encuentros con el festival de este año.

Considerando que quien escribe estas líneas es todavía muy neófita en el jazz, abrirme a este género ha sido toda una experiencia. Descubres otros códigos, otros ritmos, otra forma de entender la interpretación y la ejecución de cada instrumento. Poco a poco se abre ante ti un universo completamente nuevo que termina por atraparte. Te enamora, te emociona y consigue que quieras seguir profundizando en él.

En ambas citas, entrar en el perfectamente aclimatado Palau de la Música —en el concierto de Esperanza incluso eché en falta un jersey— fue casi un refugio frente al calor tan intenso de este mes de julio.

Esperanza Spalding apareció sobre el escenario en formato trío con una naturalidad y una simpatía que no abandonó en ningún momento durante todo el concierto. Acompañada por Matthew Stevens a la guitarra y Eric Doob a la batería, y con una curiosa armonía también en el vestuario —ellos de blanco y ella con un elegante vestido, sencillo y nada recargado—, el escenario quedó preparado para una demostración de talento descomunal.

Virtuosa con el bajo, emocionante y magistral en la parte vocal, Spalding ofreció una interpretación sobresaliente de cada canción. Interactuó constantemente con el público, hablándole e invitándolo a unirse al canto. La naturalidad con la que canta resulta admirable, especialmente cuando juega con estructuras vocales tan complejas que parecen surgir sin el menor esfuerzo. Hubo espacio para versiones como el clásico You’ll Never Walk Alone o Endangered Species, de Wayne Shorter. Tras una larga ovación regresó para interpretar Black Gold, un tema que refleja su compromiso social y reivindicativo. No podía ser de otra manera tratándose de una artista como ella.

José James, acompañado por China Moses, fue el encargado de cerrar la programación del festival con un reto enorme: reinterpretar I Want You, la obra maestra de Marvin Gaye que cumple ya cincuenta años.

Con el R&B y el soul como bandera, este disco dedicado por Marvin Gaye a Janis Hunter fue desplegándose con el alma de José James y la fuerza escénica de China Moses, envolviendo al Palau en una atmósfera elegante, sensual e irresistible. Un homenaje respetuoso a una de las grandes influencias del propio Marvin, junto a nombres como John Coltrane o Billie Holiday, según recordó el propio James durante el concierto.

En el escenario le acompañaban China Moses, hija de Dee Dee Bridgewater y con una sólida trayectoria propia; el pianista japonés BIGYUKI; el guitarrista Marcus Machado; el bajista Parker McAllister y el batería Jharis Yokley. Un sexteto perfectamente compenetrado que dejó espacio para que cada músico brillara con espectaculares solos instrumentales que mantuvieron al público completamente absorto.

Por su parte, José James se movió por el escenario con una elegancia natural. Su voz cálida, suave y magnética fue creando una atmósfera íntima durante todo el concierto, apoyada en unos fraseos claramente influenciados por el hip-hop y el neo soul que aportaban un groove constante y muy personal.

La primera parte del concierto estuvo dedicada casi íntegramente a reinterpretar I Want You con enorme respeto hacia la obra original, pero aportando una personalidad propia que dejó momentos realmente mágicos.

Después llegó el turno de China Moses en solitario. Se adueñó del escenario con una presencia imponente e interpretó varios temas propios, entre ellos Bad for Me, dedicado a su madre y convertido en un auténtico himno de empoderamiento femenino. Una canción que invita a la acción y a la resiliencia con un mensaje tan sencillo como poderoso: «Tengo que levantar el trasero y cambiar». Difícil no estar de acuerdo.

En la recta final regresó José James al escenario para compartir de nuevo protagonismo con China Moses. Sonaron más canciones de Marvin Gaye, junto a composiciones propias como Trouble. El broche de oro llegó con What’s Going On, interpretada por ambos, antes de cerrar definitivamente con Lovely Day como bis, un final que consiguió poner al público en pie para bailar.

Fue entonces cuando una se gira y observa a una pareja de avanzada edad bailando, a un chico incapaz de quedarse quieto y a su mujer levantándose para unirse a él. Todo el auditorio parecía compartir la misma sensación de libertad. No cabía en mí más felicidad ni más amor. Una tarde de domingo para enmarcar.

Contenido relacionado

Tal vez te gustaría leer esto