La gira “Faithkeepers” de Judas Priest tenía dos únicas paradas en España, una en Pamplona, y la otra en València, siendo su sede el flamante Roig Arena, recinto con apenas un año de vida, que fue el escenario perfecto para congregar a 9000 amantes del Heavy Metal. Un nuevo tour que hace recorrido por toda su carrera, trayendo un setlist equilibrado que mezcle los grandes clásicos con canciones menos habituales. Una noche para enmarcar en la que se ha hecho historia en el Roig, contando con dos invitados de altura: Airbourne y Dirkschneider.

Nada más llegar al recinto nos recibió una tormenta perfecta y más que agradecida que dejo un aire fresco en el ambiente y nos dio un pequeño respiro en este verano infernal. Fue una gozada tomar algo en las terrazas del recinto en los descansos, viendo la lluvia caer y sintiendo hasta escalofríos. En estos encuentros vale la pena llegar pronto y disfrutar de las bandas que preceden al artista principal. El primer turno a las siete de la tarde fue con Udo, fundador de los también legendarios Accept, celebrando el 40 aniversario de uno de sus discos más célebres dentro del heavy, “Balls To The Wall”. Un buen calentamiento, con una banda con presencia, y un Udo, que dio todo de sí al frente.

La siguiente ronda nos la sirvieron los australianos Airbourne. Habíamos oído algo hablar de su salvaje directo, también de sus comparaciones con AC/DC, pero hasta que no tienes a semejante banda delante, no compruebas esa visceralidad y actitud que posee la banda de los hermanos O’ Keffe. Sonaron con contundencia y su paso por el escenario del Roig Arena fue demoledor. Lo de su cantante es de otro planeta. Joel es imparable, no parando quieto, recorriendo el escenario, pegando saltos increíbles, sudando la no camiseta, estuvo todo el concierto con su torso desvestido, y haciendo multitud de poses increíbles para una estrella del rock and roll. Algunos momentos álgidos, que nos pillaron fuera de foso, fue el lanzamiento de cervezas, arrollidándose y dándonos cera con su guitarra, y bajando al público encima de los hombros de uno de sus pipas en “Back In The Game”, y gozando de su baño con sus fieles seguidores, mientras abre latas de cerveza como aspersores para bañarnos de la esencia del rock and roll.

El cierre con Judas Priest, lo más esperado de la velada. La lona con la cruz, símbolo de la banda, rodeada de portadas de Judas Priest, la perfecta intro para esta gira. Sobre el escenario las leyendas del Heavy Metal, Scott Travis a la batería, Ian Hill al bajo, a las guitarras Andy Sneap y Richie Faulkner, y el gran Rob Halford, el dios del metal, que días después cumplió 75 años. Un referente como músico y como persona, al que personalmente, agradezco desde estas líneas que tuviera la valentía de decir: yo soy el chico gay de la banda en el año 1998. Toda una declaración de intenciones con un alto riesgo en un mundo como el rock and roll clásico. A sus pies, Rob, te amamos. Una figura que le dió al estilo una estética en la que el cuero, las tachas y las cadenas eran las protagonistas.

Una banda más que solvente, enérgica, con entrega, y según parece, con los pies en el suelo, cosa díficil hoy en el día. Sencillos, cercanos, carismáticos. Ojalá todas las bandas fueran así. Algunos momentos claves, el mítico “Breaking The Law”, “The Ripper”, de su segundo disco que cumple 50 años, “Desert Plains” un caramelo nada habitual con un solo de Faulkner impresionante, “”Lightning” de la etapa más actual, o la instrumental “The Hellion”. Además, de la salida de Rob con su Harley Davidson, haciéndola tronar, y con gorra y una fiesta de cuero entre los dientes, al escenario antes de “Hell Bent For Leather”, una entrada que fue como algo más casual y se convirtió en un elemento tradicional de sus conciertos. Al final un gracias valencia y en la pantalla rezaba “The Priest Will Be Back”, con su líder en el escenario recibiendo toda la energía de su público. Siempre me quedaré con el público Heavy Metal, en sus corazones reina algo mágico y son gente de bien, con el respeto como bandera, y la ilusión en sus ojos.















